martes, 21 de septiembre de 2010

ES DE LO SIMPLE A LO COMPLEJO, NO SE COPLIQUE MAS SEÑOR ERUDITO

Quien no ha investigado no tiene derecho a hablar, decía Mao, el líder de la revolución china en 1965, pero qué es la investigación?.

Los más eruditos se hinchan de orgullo, porque dicen para sí mismos y para quienes los escuchan: soy un investigador. Yo los admiro y los envidio por ser lo que son, pero lo que no me gusta es que se crean únicos y exclusivos.

La investigación es muy difícil, dicen, sí claro, todo trabajo serio tiene la virtud de ser cosas difíciles y en esto consiste el reto de los mejores, el reto de la dificultad.

Otros en cambio clasifican la investigación por sus métodos y dicen que una cosa es una consulta y otra muy distinta la investigación: una consulta de biblioteca no es un trabajo de investigación, dicen y entonces la investigación, algo tan divertido, se vuelve para los muchachos en un tedioso trabajo complicado de tubos, cables y bisturíes con los cuales les abrían las barrigas a los pobres sapos, la investigación se redujo entonces a las ciencias naturales y nadie, ningún profesor de Música, religión o ciencias sociales, podía osar decir que iba a hacer un trabajo de investigación.

Pero la investigación no es fácil ni difícil, sólo es un proceso mediante el cual el estudiante o el maestro o el cocinero o el agricultor descubren algún secreto de cocina, alguna plaga que ataca sus sembrados o alguna forma de dar las clases menos aburridas y más interesantes.

Las consultas de biblioteca entonces, sí so investigación o no?.

Claro que lo son, lo que pasa es que la investigación no es sólo un momento, ni una tarea que se presenta para una nota o un trabajo que se presenta para una tesis de grado. Todas esas cosas son etapas del proceso que nos llevan a encontrar respuestas a preguntas a veces bobas o simples dudas o inquietudes que surgen de un problema, no importa cual.

De lo sensorial a lo racional se da el conocimiento, los sentidos son los que se encargan de darnos la información de que algo sucede en la naturaleza, a nuestro alrededor, de que algo no funciona como esperábamos, de allí surge el pensamiento y el lenguaje y las ideas que son el primer momento que da lugar al pensamiento y entonces la investigación se vuelve más simple, porque la investigación en principio es algo simple que parte del problema, el cual da lugar a la pregunta y de allí la necesidad de buscar una respuesta.

Lo simple entonces es la primera etapa de la investigación, lo complejo es lo que va surgiendo después con el surgimiento de nuevos problemas que van necesitando respuestas más complicadas.

Quiénes son entonces los investigadores?.

Todo ser vivo es un investigador, incluso las plantas y los animales necesitan percibir y conocer lo que hay a nuestro alrededor, las plantas desarrollan quien lo creyera el sentido del tacto, para experimentar luz y calor, por eso algunas plantas inclinan sus ramas hacia el lado donde hay más luz.

Algunos animales desarrollan el sentido del olfato y se dan cuenta donde hay una presa o donde hay un peligro que los acecha, otros animales se guían por el oído, no es eso una forma simple de la investigación?.

Los seres humanos también desarrollaron desde su estado más primitivo la investigación para poder así crear cosas como el fuego, la rueda, la flecha y otros instrumentos que les permitieron acercarse al homo hábilis.

En ese entonces, no habían escuelas, ni universidades ni lupas, ni telescopios o microscopios; el hombre simplemente observaba la naturaleza y así logró inventar la escritura y las matemáticas y las artes y la guerra.

Entonces señores eruditos, no le hagan más tediosa y complicada la investigación a los niños, déjenlos que investiguen, que busquen la verdad, que pregunten, que lean y escriban, que hagan consultas en la biblioteca, todas estas son etapas del proceso investigativo. Es de lo simple a lo complejo, no se compliquen más señores eruditos.










domingo, 19 de septiembre de 2010

SOL DE LIBERTAD MOVIMIENTO DEL BACHILLERATO FEMENINO SAN ATUSTIN

El Viernes 6 de Noviembre de 1970, iba a transcender como una tarde histórica de acontecimientos que llevarían al Liceo a un despertar ideológico, convirtiéndose de nuevo en el bastión de las luchas estudiantiles del Cauca y el occidente colombiano.

Si los gobernantes fueran inteligentes, diríamos que el gobernador de ese tiempo, habría lamentado enormemente, el haber provocado a las alumnas del colegio San Agustín, ya que por su intermedio se abrieron las puertas del Liceo a toda una década de luchas estudiantiles que habrán de partir ese día viernes 6 de Noviembre y que sólo se habrán de apagar con el tiempo como fruto de la represión de un rector que expulsó a todos los dirigentes, además por la aparición de nuevas doctrinas y nuevas motivaciones.

A las 2.30 P.m., un grupo de mas de 100 jovencitas vestidas de azul se aproximaba por la carrera 3ª hacia los patios del Liceo Nacional Alejandro de Humbold. Los que habíamos estado el día anterior sabíamos lo que ellas querían y entendíamos de lo que se trataba, pero los demás no entendían en realidad de que se trataba ese alboroto y esos gritos. A la consigna de ESTUDIANTES ADELANTE! ESTUDIANTES ADELANTE!, las alumnas del colegio San Agustín irrumpieron en el patio principal del Liceo, esperando que los liceístas les ofreciéramos nuestra solidaridad.

Los liceístas al ver el ejemplo de lucha que nos daban las niñas de San Agustín, empezamos a presionar por salir de los salones, frente a la férrea disciplina que amenazaban con expulsión a los que se escaparan del salón. En el pabellón oriental las puertas se vieron rápidamente repletas de estudiantes que querían salir a la calle, pero las puertas estaban con candado y no faltó quien saltara por las ventanas con el riesgo de ser expulsados.

En el pabellón occidental, es decir el pabellón de los primeros, rápidamente pasaron por los salones, el rector Alberth Harthman, el coordinador Gustavo Medina y el profesor Alfonso Valencia, quienes amenazaban directamente con la cancelación de la matrícula si participaban de algún acto subversivo. Acto seguido nos anunciaron que podíamos irnos para nuestras casas.

Así salimos a la calle atemorizados por las amenazas del rector,

El profesor de Cívica y el coordinador, pero al llegar al patio principal nos encontramos con que los alumnos del pabellón oriental habían tenido serias dificultades para salir a la calle pues las puertas se encontraban cerradas con candado.

Sin embargo con un fuerte empujón que le habían dado yéndose todos juntos contra la puerta habían logrado tumbar las visagras de las puertas y ya se encontraban en el patio, tratando de tocar la campana para anunciar su rebeldía contra la represión del rector y los coordinadores.

Cuando uno de los estudiantes trataba de hacer sonar la campana, el portero temeroso de la represión del rector, trató de oponerse, pero ante la insistencia de los estudiantes que le pedimos por la buena que diera cuatro campanadas, él mismo lo hizo con lo cual se ganó el aplauso de los 2 mil estudiantes que estábamos allí el momento de salir a la calle.

Ni las amenazas, ni el cierre de candados, ni los insultos del doctor Harthman a las alumnas del colegio San Agustín, lograron detener a los liceístas que ese día nos sentíamos guapos y valientes para enfrentarnos a lo que se viniera.

Así, al grito de Estudiantes adelante!, estudiantes adelante!, todos marchamos al parque. Allí nos esperaban: el resto de alumnas y padres de familia del colegio San Agustín en la no grata compañía de la represión policíaca que ese día sí se hallaba en Calle 4ª con carrera 6ª . Una comisión logró negociar con los policías la entrada al parque, con la condición de que la manifestación siguiera de largo. Ya dentro del parque nos quedamos, mientras los coordinadores de la marcha: Carlos Augusto González Posso y Ricardo León Paz Concha nos orientaban que nos sentáramos en el suelo para impedir que los policías nos atacaran.

Los policías cumpliendo órdenes del gobernador nos ordenaron varias veces que nos retiráramos, pero los estudiantes nos resistimos a irnos y entonces los policías se lanzaron con enorme furia, pero no contra nosotros, sino contra las niñas del Colegio San Agustín a quienes atacaron con enormes atropellos: tomando a las niñas de los cabellos las arrastraban hacia la gobernación donde las encerraban.

El presidente de la Junta de Padres de familia, un diputado de la ANAPO, fue golpeado por defender a su hija. Entonces los estudiantes entramos al ataque, mientras los tratábamos de cobardes, hicimos garrotes de las pancartas con las cuales entramos a pelear cuerpo a cuerpo con los policías, algunos compañeros fueron detenidos por la policía mientras algunos padres corrieron a refugiarse a la catedral, pero allí recibieron una enorme sorpresa: el portero de la catedral había recibido órdenes del arzobispo de ese entonces MIGUEL ANGEL ARCE VIVAS de no dejar entrar a nadie a la catedral.

Una comisión logró negociar con el comandante que se permitiera a los estudiantes continuar en el parque sin ocasionar mas desórdenes. Los estudiantes nos volvimos a reunir allí frente a la gobernación, por un momento hicimos las pases con los policías y hasta cantamos el himno Nacional, pero cuando un estudiante se subió en los hombros de otro compañero para hablar, nuevamente fuimos atacados por los policías quienes nos lanzaron esta vez una bomba de gases lacrimógenos.

Los desórdenes ocasionados esa tarde por el señor gobernador y la policía terminaron enfureciendo más a los liceístas que se dispersaron por el centro de la ciudad atacando el comercio y el palacio arzobispal.

A las 7 de la noche los estudiantes habían logrado un gran triunfo: las fuerzas vivas de la ciudad se manifestaron en contra del atropello del gobernador contra las alumnas del colegio San Agustín. Los profesores del Liceo Nacional, Juan de Dios Moreno y Jesús Bolívar Vidal firmaron un comunicado en el que hacían responsable al gobernador del Cauca por todos los desmanes de esa tarde, ya que los muchachos del Liceo y las niñas del Colegio San Agustín estaban realizando una manifestación pacífica y fueron atacados por la policía por órdenes del gobernador.